jueves 29 de diciembre de 2011

EL DESTINO DE TU BEBÉ

Esta es una traducción libre de un artículo publicado en "The Gift of Giving Life" por Felice Austin


Hay un antiguo cuento de la India que habla de una reina que estaba encinta. Según su tradición, en la India creen que el alma entra en el feto en día 120 desde su concepción.
Sucedió que en el día 125, la reina enfermó repentina y gravemente. Un oráculo le dijo que había atraído el alma de un demonio que destruiría su vida y su reino.
Destrozada, la reina acudió a su guía espiritual y le preguntó si había algo que ella pudiera hacer o bien si el karma la había abocado inevitablemente a la destrucción.
Su maestra le dijo: “no está todo perdido. Desde este día medita en el nombre de dios, ve entre tu gente, sírveles generosamente, y practica las enseñanzas ancestrales.”
Así hizo la reina, y fue a las calles en las que cocinó, limpió, alimentó y sirvió a los pobres.
De acuerdo con la leyenda, cuando su bebé finalmente llegó lo hizo pacíficamente, sonriendo. Y creció para ser, no un demonio, sino un santo.

Es posible para las mujeres cambiar o elevar el destino de su hijo. Y el vientre el es lugar en donde esto sucede.

Supe esto de manera intuitiva cuando estaba embarazada, y no me sorprendió encontrar una explicación científica varios años más tarde. En el libro de la Doctora Louann Brizendine, “The Female Brain” (El cerebro femenino), explica que el ambiente del sistema nervioso que el bebé (especialmente una niña) absorbe durante el embarazo y sus primeros dos años se convierte en una visión de la realidad que le afectará durante el resto de su vida.
El término científico para este fenómeno es IMPRONTA EPIGENÉTICA.
Si una madre está muy estresada o, al contrario, totalmente tranquila, su bebita incorporará estas emociones a su sistema nervioso. “Esto no tiene nada que ver con lo que se aprende de manera cognitiva – sino con lo que se absorbe a nivel de los microcircuitos celulares a nivel neurológico” afirma Brizendine (pag 20)
Los estudios realizados en mamíferos muestran que esta impronta temprana, ya sea de estrés o tranquilidad, puede pasar de madres a hijos durante generaciones. Esto explicaría por qué algunos niños nacidos en temporadas difíciles muestran comportamientos dramáticamente diferentes a los del resto de sus hermanos.

Por tanto el mensaje es este: respira profundamente. Todo lo que importa está aquí mismo, ahora mismo.

Al preparar tu embarazo, tu parto y los sucesos que puedas controlar en los primeros años de la vida de tu hijo, es importante que minimices el estrés, y que proporciones un entorno tranquilo y confiable.
Para hacer esto no necesitas dinero ni lujos, solo conciencia. He entrevistado a madres cuya situación no podía haber sido peor durante su embarazo (guerras, extrema pobreza, etc.) sin embargo escogieron estar tranquilas.
Permanecer en calma es un trabajo difícil y diario. Puede que algunos días no lo logres, pero solo algunos. Así es la vida.
Ya conoces muchas maneras de reducir el estrés: meditación, oración, bendiciones, estudio de las escrituras y libros espirituales, ir al templo, infusiones herbales, un baño con velas relajante, yoga, un masaje, cantar, bailar, dar largos paseos y perderte en el servicio a los demás. Como ninguno de estos tiene contraindicación alguna te recomiendo que hagas todos los que puedas, eso sí, tómatelo con calma.

Traducción libre de un artículo publicado en el blog de "The Gift of Giving Life" por Felice Austin
http://thegiftofgivinglife.com/the-destiny-of-your-child/

3 comentarios:

Sofía dijo...

Genial.

rantipoler dijo...

Pobre de mi niño. De verdad me preocupa que el estrés que siento por causa de la escuela graduada le afecte . . .

MaGiA dEL mOmEntO dijo...

Patri, me quedo con una duda ¿porque el ambiente del sistema nervioso afecta especialmente una niña? ¿y los varones?
Abrazos epigenéticos