Originalmente publicado en Segullah
EL “Poema de las Madres” ha sido escrito colectivamente por doce mujeres de la Estaca de Santa Mónica, California, con ocasión del día de la madre de 2011. El poema tuvo su origen en una actividad periódica para mamás y niños en del Barrio II de Westdale. En uno de esos días, el tema de conversación giró en cuanto a un artículo acerca de los rituales de sanación femeninos de las mujeres mormonas que había sido recientemente publicado en el Journal of Mormon History. Se habló del legado de casi un siglo de mujeres mormonas que habían impuesto las manos para bendecir a los enfermos. Nos conmovió especialmente el hermoso ritual de las hermanas reuniéndose entorno a la mujer que iba a dar a luz para bendecirla. Una de las hermanas de nuestro grupo, que estaba entonces encinta de 8 meses, reflexionaba sobre lo significativo y poderoso que sería recibir una bendición de las hermanas que experimentaron el parto como un pasaje físico y espiritual. Queríamos aprovechar este rico legado espiritual al tiempo que mostrábamos deferencia a la política actual de la Iglesia en cuanto a la ministración de las bendiciones, y llegamos a la idea de escribir un poema colectivo. Cada sección del texto representa la contribución de una hermana individual (y una sección introductoria al comienzo). Este poema contiene las palabras que hubiéramos dicho si hubiéramos vivido en el tiempo en que las mujeres mormonas daban bendiciones, o las palabras de la oración que ofreceríamos hoy por una de nuestras hermanas que se prepara para cruzar el umbral de la maternidad.
Poema escrito por Marcella Capasso, Darin Epperson, Melissa Erekson, Rachel Gee, Lori Hulbert, Melissa Inouye, Neesha McKay, Leslie Paugh, Tanna Romero, Donna Simon, Kim Wilson, and Gwendolyn Wyne
El Poema de las Madres
Como hermanas en Sión, para bendecir y alentar
Querida hermana:
Al prepararte para tu parto, te rodeamos unidas para que puedas sentir nuestro amor y apoyo como mujeres que han cruzado el mismo umbral hacia la maternidad, y como mujeres de fe que ofrecen una oración por ti y saben que Dios las escucha.
Nos regocijamos contigo en este tiempo de celebración, mientras te preparas para cosechar la recompensa del duro trabajo de semanas y meses. Finalmente tu bebé viene a ti.
Recuerda cuánto agrada al Padre Celestial tu deseo de traer a Su hijo espiritual a un mundo en que cada vez más mujeres escogen no ser madres. Valora el espíritu especial que llenará tu hogar con este nuevo niño que acaba de llegar de la presencia de Dios. Estamos seguras de que ángeles ministrantes te flanquearán, y también a tu bebé, mientras se acostumbra a esta nueva existencia.
Te relevamos de tus preocupaciones cotidianas: de tu trabajo, de la iglesia, y de las responsabilidades familiares, incluso de tu obligación de interactuar socialmente con la gente que te rodea. Siéntete libre, sin embargo, de concentrarte enteramente en tu bebé, de estar cómoda, de preservar tu fuerza.
Oramos para que tu mente, corazón y cuerpo sean uno mientras te preparas para parir a tu pequeñito. Recuerda que esto es un medio para un fin. Los momentos de dolor no son nada que el tiempo no remedie. Piensa en las diminutas manos de tu bebé, en su pies y en su carita, y en el hermoso espíritu que estás trayendo a la raza humana. Que Dios te de fortaleza y paz mental precediendo a este su regalo que es el más grande gozo que podrás encontrar.
Te bendecimos con fortaleza a través de tu fe y tu Naturaleza Divina, con el conocimiento de que has sido escogida por el Padre Celestial para cumplir este hermoso papel; y que te sientas honrada por hacerlo.
Te invitamos a ser llena de paz, que puedas dar la bienvenida a este maravilloso tiempo de la maternidad. Comprende que tu cuerpo ha sido diseñado por la divinidad para parir a tu bebé, y que lo harás hermosamente. Al progresar tu parto permite que tu mente esté en paz sabiendo que tu cuerpo y tu bebé trabajan en armonía. Oramos para que recibas paciencia para pasar el tiempo del descenso de tu bebe.
Te bendecimos con nuestras diferentes experiencias y perspectivas. Te recordamos que nuestros bebes vienen de muchas maneras diferentes, a veces en modos que no esperábamos ni considerábamos ideales en ese tiempo. Te aseguramos que el adaptarte valientemente a los cambios mientras progresa tu parto no te hará menos importante, comprometida o exitosa como madre.
Te aseguramos que incluso cuando las cosas parezcan “ir mal”, tienes derecho a buscar y recibir la confirmación del Espíritu de que Dios está pendiente de ti y que todas las cosas obrarán juntamente para tu bien.
Te decimos: se fuerte, no temas.
Te bendecimos para que el dolor te ayude a entender cuánto te valora el Salvador; que así como el dolor del parto y la preñez te han enseñado el inmenso valor de tu hijo, así aprendas cómo el dolor de la Expiación te hace más valiosa para el Salvador de lo que puedas posiblemente imaginar.
Una vez que tu bebé haya llegado, te bendecimos con la paciencia y la resistencia para pasar los días de escaso sueño y abundante frustración. Todo merecerá la pena cuando observes a tu precioso bebé durmiendo apaciblemente, y amándote incondicionalmente.
Te bendecimos para que en tu parto y nueva maternidad, cuando llegue el momento de buscar valentía y una buena actitud, nos recuerdes a nosotras, tus hermanas. Recordarás que hemos sentido lo que sientes, que hemos caminado con Dios a través de las sombras y los valles profundos, que hemos reído y llorado de alegría cuando, al final, nuestro bebé llegó a nuestros brazos.
(Este poema llega precisamente cuando estoy traduciendo, por libre y a trancas y barrancas, la tesis que se cita al inicio "RITUALES DE SANACIÓN FEMENINOS EN EL MORMONISMO". Podéis pinchar el enlace para ver lo traducido hasta el momento)

1 comentarios:
Y tu ¿cuándo vas a parar? eres una fuente inagotable.
Voy a robarme un tiempo que no puedo permitirme para leer este asombroso libro que estás compartiendo.
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